Despues de un inmenso sufrimiento tengo una gran companía. No es mi papá ni mi mamá, es la menlancolía.
Melancolía que me hace recordar o viajar a aquellos tiempos en que era felíz sin saber que, despues de su ida, el papel tapíz no iba a ser rosa como yo siempre lo veía.
!Cómo duele sonreir! Es que... No quiero contagiar esta mierda ni ver esta triste cosa a la que llaman realidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario